| Fran's profileEste muchacho es un danz...PhotosBlogLists | Help |
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Este muchacho es un danzarín locoSi soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me reemplazará, lo dirán estas páginas. D C September 20 CenaDe reojo Gabriel miraba uno a uno a sus demás compañeros del teatro mientras comían, cada uno en su propia vida. Absortos y perdidos en los pensamientos particulares obviaban las señales de un destino fugaz que se acercaba hacia ellos. Quizás tampoco les importara mucho los acontecimientos que estaban a punto de desarrollarse, quizás si. Sin embargo, bajo la luz eléctrica, aquella noche estrellada, a ninguno de ellos le parecía importar que en el asiento de Gabriel ya no había nadie. August 06 Tres diasDurante los tres primeros dias no se dió cuenta de lo que de verdad tenía. Bastante raro por otro lado porque habían sido los tres dias más importantes de su vida. July 09 Las cosas de ÁngelaEsta tarde Ángela Rice tomó una importante decisión, de esas que cambian la vida de una persona, de hecho, esta en concreto altera bastante la vida de una persona. Decidió suicidarse. Tan decidida ella se dirigió a la bañera con un gran radiocasete en los brazos, sonaba una canción en concreto, aquella que le recordaba a su mejor amiga, la que la abandonó cuando conoció al socorrista de bañador naranja. Le gustaban esos detalles que nadie veía, solía dejarlos por muchos sitios, esperando que alguien algún día dijere: eh, fíjate que curioso, y atara cabos. Pero eso no pasaba nunca. Como cuando la escuchaban toser en el cuarto de baño, que, claro, decían, se habrá atragantado, en el cuarto de baño, donde se atraganta la gente, claro, pensaba más tarde Ángela, porque la gente se atraganta en los cuartos de baño. Como norma general las cosas no salían nunca como quería, por eso no se extrañó mucho cuando al dejar caer el equipo de música en la bañera se fundieran los plomillos, y allí se quedó un rato, contemplándose, vestida con sus mejores galas, pero mojada, en la bañera, con la luz apagada e iluminada por los pequeños rayos de luz que todavía entraban por la ventana. Se giro levemente y se contempló en el espejo, el pelo le caía sobre la cara, sin volumen ni forma, simplemente caía. Los ojos rojos de llorar, que sólo ella enjuagaba. Los brazos esqueléticos de vomitar a escondidas las penas. Y la luz de la ventana, una luz clara y pálida que la hacía brillar sobre los azulejos del cuarto de baño. La verdad es que el cuarto de baño había sido su reino desde pequeña, un dominio inquebrantable donde ella era la princesita, donde ella jugaba y siempre ganaba. Para ello no tenía más que sentarse en el frió suelo y cerrar los ojos, a partir de ahí volaba, a cualquier punto de la tierra, con la única condición de que fuera bien lejos. Visitó a los Zares de Rusia, a los beduinos del desierto y se llegó a convertir en geisha. A los cinco minutos de lo cual volvía a su mundo de sombras, las cuales, evidentemente, solo ella veía. Sombras que inevitablemente la condujeron a aquello que estaba haciendo, sobre una bañera a medio llenar y mojada de pies a cabeza. En ese momento se dio cuenta de algo, algo que hizo que su reflejo del espejo sonriera levemente. En realidad no importaba que se fuera la luz en ese momento tan drástico y crucial de su vida, ni que todavía respirara entrecortadamente. Luego le llegó a hacer gracia, cuando lo asumió con la máxima entereza con la que este tipo de cosas es asumido por sus protagonistas. Estaba respirando, sí. El sistema nervioso le decía que el agua estaba fría. El corazón le latía, en fin, later sí que latía, las funciones secundarias son otra cosa. Definitivamente podía decir que estaba viva. Pero lo que más gracia le hizo de aquel paripé, de aquel teatro de suicida incomprendida, era que no tenía que hacerlo, que era totalmente innecesario, porque desde hace mucho tiempo, e inevitablemente, para el resto del mundo, ella ya estaba muerta. July 06 CaidaDurante mucho tiempo me pareció que iba bien. Hasta que te olvidaste de mi, la montaña creció bajo mis piés hasta enterrarme en roca. Por un instante mi corazón dejó de latir y se convirtió en una simple máquina. He perdido la partida de mi vida y he perdido la vida en una partida, debería jugar más, debería jugar, debería tantas cosas antes de que se ponga el sol.
¿Cuando saldrá la luna para acompañarme? ¿Me echas de menos? ¿Ya me olvidaste, verdad?
Las tardes, las noches y todo el verde del marfil, algún dia te acordarás, y al ver las fotos gastadas quizás vuelva.
¿Cuanto tiempo hace que morí?
A veces ser feliz es un reflejo, puede consistir en el espacio de entre los dedos por donde cae la arena. Y de repente ser un bocado de pan caliente mientras amanece y has salido a comprarlo. Son pequeños momentos que nadie nos ofrece, no podemos esperar que sean grandiosos, sino que acompañen poco a poco a los malos momentos de forma que compensen lo suficiente como para no suicidarte. Hasta que aguantes...
Demie Otser May 26 Der Selbest.Der Selbest era una joven polaca que vivía en un pequeño piso al norte de un pequeño pueblo con Fuch y Lamm, sus dos mejores amigos para toda la vida. En los pueblos se suelen conocer entre ellos, es una buena costumbre para poder cotillear con la señora Papagei, sobretodo porque mientas hables con la señora Papagei no podrás ser blanco de su venenosa lengua viperina. Pues bien la señorita Der Selbest vive en ese pequeño piso con esos dos buenos amigos suyos, Fuch y Lamm. Una mañana pasó algo que nadie habría esperado que jamás de los jamases pasara, y todo cambió. Der empezó a preocupar bastante. En cambio sus dos compañeros de piso, Lamm y Fuch, no prestaron atención, no creían que tuviera importancia. Al fin al cabo pasaban cosas así todos los dias. Al dia siguiente, Der intentó detener lo inminente, y se levantó temprano para hacer el desayuno a los dos que vivían con ella. Pero aquella mañana no tenían hambre, aunque más tarde salieron a desayunar a la calle. Mientras Der estudiaba. Cuando volvieron a casa ya era de noche, habían ido al parque y habían decidido quedarse a pasar el día tan bueno que hacía. Der empezó a hacer la cena suya, enfadada, pero no sirvió de nada, porque nadie se dio cuenta... Al llegar al salón los dos que estaban comiendo empezaron a hablar bajito, Der se acostó. A las 3 se olvidaron de quién era, exáctamente a las 5 y media de la mañana se convirtió en una completa desconocida y a eso de las 7 y cuarto la señora Papagei, olvidó el último pensamiento sobre alguna joven llamada Der Selbest, casualmente era también el último pensamiento que fue dedicada a Der Selbest.
March 17 SolesErase una vez un caballo que doses sostenidos.
Solo comía aquellas notas tan deliciosas con un sostenido que se te desacía en la boca.
Su dueño, el señor Ci Charp, lo alimentaba cada mañana temprano con un piano que descansaba sobre las pajas de las cuadras. Muy temprano ya comenzaban a sonar sonatas en el establo. Poco después de que se despertara el gallo.
El señor Ci Charp sabía sacarle al viejo piano de cola las mejores notas que jamás hubiera escuchado nadie, aunque solo las tocara para que un viejo caballo se alimentara de ellas.
Le encantaba Bach, y al caballo también, e incluso al piano. Pero sobre todas las cosas, lo que más le gustaba a Ci Charp eran los caramelos de menta, los devoraba uno tras otro mientras tocaba el piano. Tenía la extraña habilidad de desliarlos del papel sin perder el compás en ninguna de sus manos.
Cada mañana expectante el mundo amanecía con un caballo, un piano y un viejo en un establo creando música.
Excepto una mañana.
Un día Ci Charp no apareció. El caballo tenía hambre y el piano no podía sonar solo.
Intentaron hacer música por ellos mismos, pero al poco rato desistieron, el aire se había llenado de bemoles y becuadros y apenas podía verse.
Al siguiente día tampoco apareció el señor Ci Charp. El caballo mordisqueaba los restos de algunas notas que habia dejado de otras veces, pero no sabían a nada. Probó la paja, y pensó que con eso aguantaría hasta que tuviera comida de verdad.
Al tercer día el piano dejó caer su tapa y todas las notas sonaron al unísono, llenando el aire con todas las notas. Pero ya no habría más.
Dos dias más tarde comenzó a llover y una gotera caía sobre el piano de cola, no tardó en formarse un charco.
El caballo decidió salir en busca de comida, el piano ya no tocaba más, y recordaba que hubo un tiempo en el que comía cosas diferentes a doses sostenidos. Cosas insípidas, pero que al fin y al cabo, se comían.
El caballo se fué al prado, y en el momento en el que la primera brizna de hierba rozó su hocico, la pata trasera del piano de cola se rompió. February 24 La señora Gertrudis se adaptaLa señora Gertrudis había conseguido mantener su pequeño zulo en calidades óptimas de civismo.
Alguien había tirado en ese mismo pozo gran cantidad de disfraces y telas, las mismas que con la dedicación y el trabajo se habían convertido en una indumentaria elegante a la par que sencilla.
Muchas veces la señora Gertrudis no está segura de si mima en exceso a sus hijos y a su marido, pero, al fin y al cabo, sin ella estarían perdidos.
Apenas se vió en aquel agujero en el suelo comenzó a hacer planes sobre su decoración, organización y distribución. Pese a no ser una estancia de más de cinco metros de radio, pues era redonda, pronto encontró la manera de emplazar un dormitorio para los padres, otro para los niños e incluso uno para las visitas (nunca se sabe).
La pequeña Karen Nataly, mientras tanto, juega con una muñeca que le ha hecho su madre a partir de un disfraz de cenicienta, del que también ha sacado un mantel y varias servilletas.
El señor D. Lorenzo aprobecha mientras tanto la oportunidad de habersele perdido el maletín de su trabajo haciendo una lista sobre las leyes que se violan al mantenerles de esa forma tan ilícita. Al mismo tiempo registra el progreso de la economía familiar, para lo cual ha inventado un sistema de monedas a base de botones. Como ningún miembro de la familia tiene donde gastar los botones, el señor D. Lorenzo no hace más que felicitarles por su capacidad de ahorro.
Por último, Kevin está ahora más tranquilo. Apenas llegaron al pozo comenzó a romper todo lo que veía, aunque tampoco es que viera mucho que no lo estuviera ya. Sin embargo ya lleva dos dias sin moverse de su rincón, claro que también es porque está muerto.
Se aprecia una luz en la puerta, ahí en lo alto, apenas se distingue cuando una mano vierte el contenido del plato de porcelana de la difunta madre del señor Lorenzo, compuesto principal y absolutamente de sobras, de hecho la mano también vierte el plato de porcelana que acaba haciendose añicos junto al cadaver de Kevin.
-¡A comer!- exclama sonriente la señora Gertrudis desde la cocina.
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